Carnegie Hall: una experiencia única

el músico Okiñena se estrena en la sala Carnegie Hall de Nueva York

Irrepetible. Esta es la palabra que resume mi recital de piano del pasado 20 de julio en el mítico Carnegie Hall de New York. Un concierto con un programa compuesto íntegramente por música vasca, tanto la recogida en mi último álbum ‘Xuxurlak’, como una composición de Gabriel Erkoreka y la Valse de Ravel.

Una experiencia extraordinaria, ya que, como músico, es indescriptible sentirte que te encuentras en una de las salas más emblemáticas del mundo, con una acústica impresionante, con una calidad sonora increíble, rodeado de un público exquisito y con un conocimiento musical que me ha dejado sorprendido: comentarios del público haciéndome hincapié en aspectos muy técnicos y concretos de la música vasca, relacionándola con la música francesa, mostrándome cómo ha sido todo un descubrimiento para ellos este repertorio y cómo han sabido entenderlo desde su dimensión estética.

Un público, además, muy diverso; desde japoneses a latinoamericanos, pasando por neoyorquinos que se acercaron tanto por el repertorio como por la sala. Su sorpresa –me indicaban- era mayúscula por lo desconocido del repertorio, un repertorio descubierto en el recital y que para ellos era absolutamente francés, pero a la vez, con una personalidad única. Me transmitieron, en concreto, que no entendían cómo no se había difundido antes por su belleza y calidad.

Como ejemplo, un matrimonio, él neoyorkino y ella colombiana, que se me acercó al final del concierto para indicarme que el día 9 de mayo de 2018 habían estado en el recital de Donostia, en la presentación del proyecto ‘Xuxurlak’ por encontrarse en Europa de vacaciones. Les sorprendió tanto, que cuando vieron que tocaba en el Carnegie Hall, acudieron a este también. Asimismo, hasta allí se acercaron músicos de gran renombre como Esther Lee Kaplan, pianista neoyorquina. La misma Kaplan, realmente sorprendida, me pidió el repertorio para incorporarlo a la enseñanza, que es a lo que se dedica actualmente. En definitiva, un auténtico regalo para un intérprete, investigador y profesor como yo; una experiencia exquisita, única, de diez.