Nuevo álbum: Liszt

Josu Okiñena se aproxima a las partes ocultas de Lisz

Cuatro días de grabación, diez horas de sesión por día y un total de 95 minutos de música. Este es el resultado de mi último viaje a Madrid, tras intensos meses de estudio de la vida y obra del compositor Franz Liszt.

Un repertorio complejísimo y complicadísimo en el que me he adentrado en lo más minimalista y en el mayor virtuosismo del autor, un ejercicio continuo de experimentación sonora así como de reflexión, de buscar dimensiones y texturas sonoras completamente nuevas y diferentes a cualquier referencia discográfica publicada hasta la fecha.

Tras la grabación, sin duda me aborda una sensación completamente diferente a la que esperaba y a las anteriores experiencias en estudio de grabación. De hecho, creo que fue fundamental haber viajado a Budapest y haber conocido los pianos personales del compositor, ya que ello me ha ayudado a comprender y a reivindicar la figura del gran genio compositor que fue Liszt; también a apartar la figura de Liszt de lo que siempre ha transcendido, esto es, como un virtuoso de la música, pero en el sentido de ‘showman’, de creador de recital de piano para buscar realmente un efecto embaucador en el público.

En este largo y maravilloso viaje por el universo de Liszt, en cambio, me he sumergido en el que creo es el verdadero Liszt: un ser humano profundo, gran compositor y creador de lenguaje armónico. Sin duda, un ‘evolucionador’ del lenguaje y, por supuesto, un artista de primera línea con una formidable faceta artística que ha pasado desapercibida y que en varios meses os la podré mostrar, tal y como lo he podido conocer yo, ‘casi en persona’. Porque, al final, como decía él, “doloroso y grande es el destino del artista”. Reivindicar su inmensidad artística, mi gran meta.